Cuatro días antes de su boda, me contactaron, tenían casi todo planeado pero unos imprevistos les hicieron correr muchísimo, la confianza fue inmediata, hicimos click a pesar de que habían hasta diferencias culturales de todo un océano.

Vlada, de Rusia, había vivido junto a Esteban una historia de amor, de esas envidiables, de las que quieres contar. La magia estaba en todo lugar, la tomé prestada en cientos de fotografías, ahora les comparto unas pocas. Espero las disfruten. 

Gracias Esteban y Vlada, un abrazo enorme. 

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